Celebre #plasticfreejuly2019 al reducir su consumo de plástico de un solo uso. Usando las envolturas de cera de abejas de Bee Our Guest es una forma simple, efectiva y hermosa de marcar la diferencia cada día.

Cuando Adriana y Peter Fitzgerald viajaron a Australia en su luna de miel en febrero, hicieron una promesa el uno al otro para no usar plástico. Esto los llevó a ser más considerados, y más locales y aventureros, en su consumo. “Cuando te impones límites y observas reglas como esta,” dice Adriana, “te recuerdas que las cosas son hermosas porque cuidamos de ellas.”

En un mercado en Sydney cerca del final de este viaje, conocieron a alguien que vendía envolturas de cera de abeja. “Yo sostuve uno en mis manos y sentí que quería hacer y vender estos,” dice Adriana, “para mi bien y salud, para el planeta y para otras personas.” También estaba intrigada por la fascinante, historia redescubierta de envolturas de cera de abejas. En el siglo VII en Egipto, la gente usaba envolturas de cera de abejas para conservar los alimentos. Debido a que la tela infundida con cera de abeja es transpirable y anti microbiana, la comida se mantiene fresca por más tiempo.

Después de regresar de Australia, Adriana estaba en medio del frustrante proceso de búsqueda de empleo cuando decidió juntar ingredientes e intentos de crear envolturas de cera de abeja. Después de varios intentos fallidos, ella perfeccionó su receta y técnica y comenzó a hacer envolturas para ella y miembros de la familia. En mayo, Adriana preguntó si podía traer algunas envolturas para vender en el Mercadillo de primer viernes donde Peter vendía rocas y cristales. Ella encontró que amaba no solo compartir el bonito producto, pero también poder dar a las personas una mejor alternativa al plástico.

Adriana reconoce que el plástico tiene un lugar en muchas aplicaciones, pero también es imperativo reducir nuestro consumo de plástico de un solo uso.Cada año, una familia estadounidense de promedio utiliza varias docenas de rollos de plástico a la envoltura. Peter, que escribió su tesis universitario sobre el estado precario de la industria de residuos sólidos de EE. UU. dice, “Hay barcos llenos de plástico flotando sin ningún lugar donde ir.”

Es un problema global, pero también es una opción saludable y una extensión natural de las compras a los productores locales. “Estamos conscientes de los alimentos que comemos”, dice Adriana, “pero también necesitamos pensar en cómo guardamos esa comida. Podemos comprar algo que sea fresco y orgánico, pero si lo ponemos en plástico, entra en contacto con los tipos de químicos y toxinas que estamos tratando de evitar.” Sus envolturas también tienen sentido porque extienden la vida útil de todo, desde las frutas y verduras hasta pan y aperitivos. Como dice un cliente entusiasta, la verdadera prueba es el aguacate: “Envolví la mitad de un aguacate y lo dejé en el refrigerador durante 24 horas y no se puso mal.”

La filosofía holística de Adriana para su negocio en crecimiento refleja su intencionalidad reflexiva, valores, y creatividad. Ella obtiene ingredientes que son locales y de comercio justo y reconoce que también hay un fuerte componente educativo en lo que ella está haciendo. “No mucha gente sabe sobre esto, o piense en las implicaciones del plástico que usamos,” dice ella. A ella le encanta explicar cómo utilizar los envoltorios y demostrar las innumerables formas sencillas e ingeniosas de configurarlos. La cera de abejas es hecha por abejas locales, y Adriana compra sus bonitas telas de algodón de un pequeño negocio familiar en Lancaster. Mientras Adriana encera cada envoltura a mano, ella piensa en los hogares a los que van a ir, donde formarán parte de la vida de las personas, manteniéndolos a salvo de los químicos nocivos en plástico.

“Es importante que todas las manos que ayudan a mantener mis alimentos seguros sean cariñosos y pagados un salario de manera justa,” dice ella. “También es importante que el dinero que gastamos respalde nuestra economía local y personas, y no grandes empresas” Sus sueños para el futuro incluyen trabajar con artistas para diseñar patrones de tela personalizados para imprimir y producir en los Estados Unidos. Adriana, que es de México, quisiera particularmente apoyar el trabajo de artistas latinoamericanos, de el cual sus trabajos no han sido reconocidos como deberían. “Se trata de las pequeñas cosas,” dice Adriana. “Y esas pequeñas cosas pueden ser ambos hermosos y hacer una diferencia.”

Adriana y Peter se mudaron a Kennett Square desde la ciudad de Nueva York en noviembre pasado, y ambos disfrutan conectarse con la comunidad aquí y apreciar la diversidad y la amabilidad de las personas que han conocido. Los clientes pueden encontrar las envolturas de Bee Our Guest en Etsy, pero Adriana está en el Kennett Square Farmers Market todos los viernes y es mucho más divertido (y ecológico) comprar en persona.

@beeourguestwraps

Photographia de Dylan Francis, TroubledGeniusMedia

Traducido por Damaris Silva